Las elecciones intermedias tienden a seguir un guion predecible. El partido de la Casa Blanca pierde escaños en el Senado y especialmente en la Cámara de Representantes. Los politólogos llaman a esto un "castigo presidencial".
La historia, sin embargo, sólo puede ser una fuerza orientadora. No siempre hay una analogía con lo que sucede en el presente. Seguir leyendo.
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