Desde las 06.00 de este miércoles, miles de empleados de 39 hospitales en California han comenzado una de las huelgas sanitarias más grandes de Estados Unidos. Unos 75.000 trabajadores de Kaiser Permanente han convocado a una protesta de 72 horas que se seguirá en siete Estados para exigir mejores condiciones y beneficios después del intenso sacrificio que la pandemia les exigió.
Esta es la primera negociación de su contrato colectivo después de la crisis sanitaria. La manifestación se suma a un año que ha estado marcado por varios conflictos laborales en las áreas de transporte, el entretenimiento y la hospitalidad. Las negociaciones entre Kaiser y el sindicato iniciaron en abril.
Cinco meses más tarde, no hay acuerdo entre las partes. Las organizaciones de trabajadores exigen un incremento de 27% al salario dividido en los cuatro años que dura el contrato colectivo, entre otras peticiones. El empleador, entre los mayores prestadores de servicios de salud y una de las aseguradoras más grandes de Estados Unidos con 13 millones de clientes, había hecho una contraoferta de 16% y ofrecer protecciones para evitar la subcontratación. No hubo acuerdo. “Kaiser tiene un caótico estilo de negociación dirigido por su mala fe durante todo el proceso”, aseguraron el lunes los líderes del sindicato United Healthcare Worlkers del Oeste, que representa a unos 85.000 empleados en total. Desde ese día, el sindicato no ha escuchado nada de los empleadores.

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