Los Premios Soberano, uno de los eventos más destacados de la industria del entretenimiento en República Dominicana, se han visto envueltos en la polémica debido a su patrocinador principal: la cervecería Presidente. Según algunos críticos, estos premios, que supuestamente buscan reconocer el talento y la creatividad de los artistas dominicanos, son en realidad un ejemplo de la hipocresía de nuestra sociedad.
¿Por qué? Porque mientras la cervecería Presidente invierte millones en promover su producto y convertir a la sociedad, especialmente a los jóvenes, en alcohólicos, al mismo tiempo censura y rechaza las expresiones explícitas que surgen de la realidad en la que vivimos.
En efecto, la industria del entretenimiento dominicano está plagada de mensajes que normalizan el consumo excesivo de alcohol y que transmiten una imagen distorsionada de la realidad. Muchas veces, estos mensajes son patrocinados por empresas como la cervecería Presidente, que buscan aumentar sus ventas a cualquier costo, incluso a expensas de la salud y el bienestar de la sociedad.
Pero lo más preocupante es que, al mismo tiempo, estas mismas empresas se presentan como defensoras de los valores y las buenas costumbres, censurando cualquier expresión artística que no se ajuste a su visión del mundo. De esta forma, se crea una sociedad hipócrita en la que se promueve el consumo de alcohol, pero se castiga a aquellos que intentan reflejar esta realidad en su arte.
Por supuesto, no todos los artistas nominados para los Premios Soberano se ajustan a esta descripción. Hay muchos creadores talentosos y comprometidos que merecen ser reconocidos por su trabajo. Sin embargo, la elección de la cervecería Presidente como patrocinador principal de estos premios es, sin duda, una señal preocupante de los valores que nuestra sociedad está promoviendo.
En resumen, los Premios Soberano y su patrocinador principal, la cervecería Presidente, son un ejemplo de la hipocresía que domina nuestra sociedad. Mientras se busca premiar a los artistas más talentosos, se promueve al mismo tiempo el consumo excesivo de alcohol y se censura cualquier expresión artística que no se ajuste a la visión de una sociedad conservadora y retrógrada. Es hora de reflexionar sobre los valores que estamos promoviendo y de buscar alternativas más saludables y justas para todos.
Por: Richard Gonell
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